El Secreto de la Playa Escondida En el pequeño pueblo costero de Cajamarca, vivía un niño llamado Mateo y su fiel compañero, un perrito juguetón llamado Trueno. Trueno era un torbellino de energía, siempre listo para una aventura. Su pelaje era tan blanco como la espuma del mar y sus ojos brillaban con una alegría contagiosa. Todos los días, Mateo y Trueno corrían a la playa. No era una playa cualquiera; era una caleta escondida entre acantilados, conocida solo por ellos dos. Allí, construían castillos de arena que desafiaban las olas y jugaban a perseguir las gaviotas. Trueno, con su entusiasmo desbordante, siempre lograba sacar una sonrisa a Mateo, incluso en los días más grises. Un día, mientras exploraban una cueva cercana, Trueno comenzó a ladrar insistentemente a una pared rocosa. Mateo, curioso, se acercó y descubrió una pequeña grieta. Al mirar a través de ella, vio un brillo tenue que emanaba del interior. Con cuidado, logró ensanchar la grieta lo suficiente como p...